Cómo reclamar las deudas impagadas

Como habrás podido comprobar si estás leyendo esto, cobrar una deuda no es una situación para nada agradable, que puede alargarse y complicarse en exceso, lo que hace que sea fundamental que el acreedor conozca las claves de este proceso, así como los posibles riesgos a los que se enfrenta.

Y es que, el cobro de una deuda es un proceso que tiene más incidencias de lo que puede parecer, siendo habitual que en muchos casos expire el plazo, haciendo que el proceso termine en un litigio o procedimiento judicial al que nadie quiere llegar, que es la forma de resolver una controversia o discusión mediante un procedimiento legalmente establecido, ante un órgano judicial.

Por ello, en estos casos, lo más aconsejable es contratar los servicios de profesionales especializados como Leopoldo Pons, un despacho de abogados experto en litigios y procedimientos judiciales de reclamación de créditos impagados, que te asesorará para aumentar el porcentaje de éxito en el cobro de deudas, evitando que a largo plazo pueda afectar negativamente a la gestión de la liquidez.

Si te encuentras en esta situación, a continuación, vamos a resolver dudas habituales como qué es un juicio cambiario o un proceso monitorio, que son dos procesos clave al tratar de reclamar el impago de una deuda.

Antes de nada, ¿por qué reclamar judicialmente una deuda impagada?

La realidad es que reclamar judicialmente una deuda impagada es la vía más eficaz para recibir el cobro, garantizando al acreedor la tutela más estricta y contundente de sus intereses, y aumentando el porcentaje de éxito frente a otras alternativas.

En este contexto, hay que tener en cuenta que la persona que reclama la deuda podrá solicitar que se realicen diferentes actuaciones para asegurar el pago de la deuda, además de obtener una sentencia o auto que reconozca sus derechos de crédito con total fuerza legal.

¿Mediante qué procedimientos judiciales se puede reclamar una deuda impagada?

Procedimientos declarativos

Son los procedimientos que ofrecen mayores garantías para ambas partes, tanto la demandante como la demandada, los cuales se dividen entre procedimiento ordinario y procedimiento verbal en función de la cantidad reclamada.

Procedimiento ordinario

Es el más recomendado para reclamar cantidades que superen los 6.000 euros, el cual se inicia a través de la interposición de una demanda.

Procedimiento verbal

Se utiliza para reclamar cantidades inferiores a 6.000 euros, diferenciándose del ordinario en que es mucho más rápido y sencillo.

Procedimientos especiales

Junto al ordinario y el verbal, la Ley de Enjuiciamiento Civil (LEC) regula otros dos procedimientos especiales para reclamar impagos de una forma más rápida todavía, dado que las reclamaciones se fundamentan en documentos habituales del tráfico comercial, que de entrada, dotan a la pretensión del demandante de una presunción de veracidad y realidad de la deuda reclamada.

Proceso monitorio

El proceso monitorio permite reclamar una deuda impagada independientemente de la cantidad adeudada, siempre que se cumplan una serie de requisitos legalmente establecidos, como que la deuda esté documentada en cualquier formato en el que aparezca la firma o sello del deudor, que sea líquida, que esté vencida y sea exigible.

Juicio cambiario

El juicio cambiario está diseñado específicamente para reclamar deudas impagadas que emanen de los títulos cambiarios, como una letra de cambio, cheque o pagaré.

Consiste en un procedimiento sumario y de cognición limitada que tiene una serie de singularidades, como que se inicia con una demanda sucinta que va acompañada del título cambiario correspondiente, que es obligatorio que cumpla con los requisitos formales establecidos en la Ley Cambiaria y del Cheque.

Cuando se haya verificado la corrección formal del título cambiario, el Juzgado requerirá de pago al deudor por un plazo de diez días hábiles, acordando el embargo de una cantidad de bienes suficientes para cubrir el pago de la deuda a modo preventivo, con los correspondientes intereses.

Como ves, para evitar que el proceso se dilate y complique, lo ideal es contar con el apoyo de un abogado experto en litigación, que pueda asesorarte en la resolución de controversias litigiosas de naturaleza tanto civil, como mercantil o penal, asumiendo la dirección letrada en el procedimiento.

Últimas entradas de Jon Sainz Landeta (ver todo)